La persecución de la vaquilla simbólica en la fiesta de San Sebastián, entre cencerros y trajes de tela floreada.
La Fiesta de la Vaquilla de Fresnedillas de la Oliva se celebra cada 20 de enero en este pueblo de la Sierra Oeste madrileña, en honor a San Sebastián pero con raíces paganas que se remontan a ritos vetones de resistencia masculina. Declarada Bien de Interés Cultural en 2014, su corazón es la persecución: los mozos solteros del pueblo corren tras una vaquilla simbólica —armazón de madera con cuernos y cola— al ritmo ensordecedor de los cencerros que llevan atados a la cintura, mientras visten trajes de tela floreada, herencia de las cortinas que antaño se descosían para la fiesta y volvían a colgarse al terminar. Este año documenté precisamente ese pulso central: la vaquilla y sus perseguidores, con la estampa floral de la indumentaria como hilo visual de la pieza.